Piratas
Parte 2
Bien
Ator, serás nuestro prisio…- De repente sonó una sirena- La alarma- susurro
Carl- se giro rápidamente y empezó a correr a la par que decía: No te muevas de
ahí muchacho.
- Como si
pudiera- susurro resentido.
Paso un tiempo al que Ator se le hizo eterno, la alarma no
dejaba de sonar, el ruido de pistolas láser resonaba en toda la guarida, cuando
Ator recordó sus poderes telepáticos e intento sacar el poste del suelo, estuvo
un rato zarandeando el mástil hasta que lo partió a la altura del suelo, pero
no calculo bien las consecuencias de usar sus poderes y la falta de comida y
callo al suelo sin poder moverse(y callo al suelo sin poder moverse, teniendo
en cuenta las pocas fuerzas que tenia al escasear la comida)----. Estuvo allí
un rato hasta que oyó pasos que se dirigían hacia el y levanto la cabeza para
ver quien había llegado allí, se encontró con una bella mujer de pelo castaño,
no más joven que el, la mujer le sonrió y al cabo de un instante Ator cayo
profundamente dormido.
Pisadas es lo primero que pensó Ator al oír el ajetreo
debajo de su oreja, siguió con los ojos cerrados durante un rato escuchando el
chocar del metal contra el metal, los jadeos de las personas al pasar por su
lado- Estoy en un cuartel- pensó al oír todo aquello- se preparan para una
batalla.
Se
intento levantar, pero se sentía débil, la falta de comida y el exceso de usar
sus poderes le habían debilitado hasta su máximo. ¡¿Hola?!-grito con las pocas
fuerzas que le quedaban, oyó que algo se arrastraba hacia el, giro la cabeza y
vio a una hermosa dama, era la que le había sacado de aquel apuro con los
piratas.
-Hola-
dijo la muchacha.
-Tengo
hambre- respondió el.
Aunque la voz del joven era apenas un susurro ella le
entendió y le acerco un plato con una papilla de color raro al que el muchacho
miro con recelo.
-No te
preocupes, es comestible y sabe bien, no te dejes engañar por su aspecto.
Al escuchar aquellas palabras el muchacho izo acopio de
todas sus fuerzas y consiguió incorporarse para poder comer sentado, cogió el
cubierto y empezó a engullir su comida.
-Me llamo
Enya, Enya Ross
- El
muchacho se tomo su tiempo para contestar ya que por comer demasiado rápido, se
estaba atragantando:- Yo soy Ator, Ator Kenar- Dijo tras terminarse la ultima
cucharada- Encantado de conoceros, pero… ¿Donde estamos?-
-Estas
debajo de la placa metálica que cubre el planeta- Se levanto y se dirigió hacia
la luz que había al final de la cueva.- Sígueme.
Ator se
levanto y siguió a la señorita Ross hasta la entrada y observo el exterior. Una
amplia cascada caía a su derecha, una pared de roca se extendía a su izquierda
y sobre el.
Estaban sobre un acantilado, Ator miro para abajo en
el que descubrió una extensa maraña de árboles que se perdía en el horizonte,
sonrió al ver tal cantidad de vida, sus sentidos de telequinesia podía sentir
incluso a los árboles más lejanos de en aquel planeta, pero también sentía
rabia, la rabia de los animales salvajes y eso le oprimió el corazón, se
llevo la mano al pecho y se apoyo en la pared retrocediendo un poco.
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